Los retos de la Posguerra del Talento

En un plazo muy breve de tiempo muchas organizaciones han visto como han pasado de hablar de la Guerra por el Talento a sufrir las consecuencias de los efectos del conflicto que les llevo a luchar  por él… organizaciones arrasadas pendientes de su reconstrucción, overbooking de talento encarcelado, proyectos-migaja con los que alimentar profesionales hambrientos de crecimiento…

Hasta hace no muchos años las empresas vivían en un paraíso económico que les obligaba a crecer y a identificar a los mejores profesionales con todos los recursos a su alcance. Dependiendo de lo específico que fuese el conocimiento requerido, la boyante situación que se atravesaba hacía que muchos profesionales viviesen en un paradisiaco edén profesional. Brillantes en sus áreas de expertise sabían que podían formar parte de una subasta al mejor postor y que serían tratados como obras de arte exclusivas.

Por su parte, las organizaciones ávidas de conocimiento exclusivo para sacar adelante sus ambiciosos planes de dimensionamiento y crecimiento, no tenían mayores problemas para incorporarse a lo que se definió como “War for talent”… Una figurada guerra por el talento más o menos encarnizada en función de la exclusividad y escasez en el mercado del tipo de profesional que se requiriese.

Este conflicto bélico por el talento derivó en que los empleadores activasen todo tipo de tácticas para hacerse con los servicios de los profesionales que precisaban. Pero, además de potenciar su creatividad en términos de identificación y atracción de talento, también generaron una inflación salarial considerable en no pocas posiciones y especialidades; la inflación retributiva hasta cierto punto respondía a la ley de la oferta y la demanda, pero junto a esta, se estaba generando en la sombra una inflación de expectativas de dimensionamiento profesional y de carrera.

Ahora estamos ante un escenario imprevisible hace tan solo unos años, que nos ha invertido la pirámide de prioridades, que nos ha hecho encogernos de hombros, y, que ha hecho que empresas y profesionales se lleven las manos a la cabeza. Unos y otros se enfrentan en la actualidad a una serie de situaciones inesperadas en sus respectivas hojas de ruta… estos son sus retos hoy, en la Posguerra del Talento.

Los retos para las empresas

Optimizar el excedente de talento en forma de profesionales -entonces idóneos-, hoy sobre cualificados que fueron contratados con unas expectativas adecuadas a una fotografía organizativa, que se ha velado. Montar el nuevo puzle organizativo que hoy tiene menos huecos vacios, para los cuales, además, hay piezas demasiado grandes.

Ajustar las inequidades salariales que se han ido creando con el paso del tiempo a medida que los niveles retributivos en su momento “en mercado”, hoy han quedado absolutamente desorbitados para la compensación de actividades de menor valor añadido para el nivel de los profesionales que fueron contratados.

Gestionar la inflación de expectativas en el colectivo de profesionales que se preguntan, parafraseando a los Burning: “que hace un chic@ como yo en un lugar como este… que tipo de aventuras ha venido a buscar”.

Los retos para los profesionales

Interiorizar y asumir que, su talento, la excepcionalidad que les convirtió en una pieza única por la que se pujaba a lo “Christie´s”, hoy está infravalorado, no por ellos mismos, sino por un efecto perverso de la coyuntura de un mercado que ahora les convierte en un lujo sin más, en las maltrechas estructuras de costes de sus empleadores.

Replantear o reenfocar sus itinerarios profesionales; diseñar una nueva hoja de ruta que les permita mantener ese valor que les hizo excepcionales pero teniendo presente una serie de pautas y consideraciones imprescindibles para su enriquecimiento profesional en la Organización del Siglo XXI.

Liberar su talento, haciendo un butrón en los límites que ahora suponen los puestos, posiciones y responsabilidades a los que han sido invitados a ajustarse y adecuarse tras las innumerables reorganizaciones por las que han pasado los empleadores que les ofrecían un ilimitado campo de acción. Rasgar las vestiduras del traje de rayas que ahora lleva puesto su talento y escarbar tanto internamente en el seno de su organización, como fuera de ella, para localizar los retos que les permitirá volver a ponerse el traje de luces con el que antes brillaban.

La Guerra por el talento fue dura, pero las consecuencias de la Posguerra pueden ser devastadoras si empresas y profesionales no afrontan con espíritu pragmático estos retos. Los profesionales de RR.HH. tienen ante sí la tarea de liderar la reconstrucción de estructuras y expectativas, pero sobre todo el reto de interiorizar el aprendizaje que deja tras de sí esta etapa…

 

La letra de la canción de los míticos Burning esconde mensajes extrapolables a esta situación…

6 Comments

  • José Luis Pascual says:

    Muy buen análisis de la situación actual, planteas claramente cuales son los principales problemas que tienen tanto los “talentosos” como las organizaciones que no pueden ingerir este talento que “compraron” en su momento.
    Yo me niego a pensar que las organizaciones ya no necesiten este talento, ahora más que nunca se necesitará gente que con sus ideas puedan aportar soluciones, ¿Igual es que el talento “especializado” que se buscaba antes de la crisis no es el verdadero talento”? ¿Igual es que el talento que se necesita en las organizaciones es un talento más trasversal y centrado en competencias claves? Igual tenemos que empezar a reconsiderar cual es el tipo de talento que nos va a sacar de esta.

    Un abrazo Andrés.

    • Andrés Ortega Martínez says:

      Hola Jose Luis,
      Gracias por tu comentario. No creo que de forma generalizada todas las empresas se equivocasen en buscar a los profesionales y el talento que precisaban en aquel momento. Quizás la burbuja de crecimiento les impedía ver más allá de la inmediatez y su prioriedad era incorporar un conocimiento especializado para crecer y dimensionarse. Pocas se pararon a pensar como darían salida en el medio/largo plazo ese capital humano… y logicamente pocas o ninguna podían preveer la magnitud del pozo en el que acabarían sumiéndose.
      En realidad creo que esta coyuntura que defino como posguerra del talento, es la consecuencia de un mal planteamiento estratégico de gestión de capital humano, algo que por otra parte es el ejercicio más complicado de llevar a cabo.
      Los retos que indico están ahí, tanto para empresas como para profesionales, por la parte que me toca intentaré sacar mis aprendizajes, porque aunque tardará más tiempo, el ciclo volverá a invertirse… y entonces empresas y profesionales acudirán de nuevo “al frente”…y ahí, es donde habrá que tirar de memoria histórica y poner en práctica lo que hemos aprendido de esta situación.
      Un abrazo!
      Andrés

  • […] En un plazo muy breve de tiempo muchas organizaciones han visto como han pasado de hablar de la Guerra por el Talento a sufrir las consecuencias de los efectos del conflicto que les llevo a luchar por él… organizaciones arrasadas pendientes de su reconstrucción, overbooking de talento encarcelado, proyectos-migaja con los que alimentar profesionales hambrientos de crecimiento…Hasta hace no muchos años las empresas vivían en un paraíso económico que les obligaba a crecer y a identificar a los mejores profesionales con todos los recursos a su alcance. Dependiendo de lo específico que fuese el conocimiento requerido, la boyante situación que se atravesaba hacía que muchos profesionales viviesen en un paradisiaco edén profesional. Brillantes en sus áreas de expertise sabían que podían formar parte de una subasta al mejor postor y que serían tratados como obras de arte exclusivas.Por su parte, las organizaciones ávidas de conocimiento exclusivo para sacar adelante sus ambiciosos planes de dimensionamiento y crecimiento, no tenían mayores problemas para incorporarse a lo que se definió como “War for talent”…Una figurada guerra por el talento más o menos encarnizada en función de la exclusividad y escasez en el mercado del tipo de profesional que se requiriese.Este conflicto bélico por el talento derivó en que los empleadores activasen todo tipo de tácticas para hacerse con los servicios de los profesionales que precisaban. Pero, además de potenciar su creatividad en términos de identificación y atracción de talento, también generaron una inflación salarial considerable en no pocas posiciones y especialidades; la inflación retributiva hasta cierto punto respondía a la ley de la oferta y la demanda, pero junto a esta, se estaba generando en la sombra una inflación de expectativas de dimensionamiento profesional y de carrera.Ahora estamos ante un escenario imprevisible hace tan solo unos años, que nos ha invertido la pirámide de prioridades, que nos ha hecho encogernos de hombros, y, que ha hecho que empresas y profesionales se lleven las manos a la cabeza. Unos y otros se enfrentan en la actualidad a una serie de situaciones inesperadas en sus respectivas hojas de ruta… estos son sus retos hoy, en la Posguerra del Talento.  […]

  • […] En un plazo muy breve de tiempo muchas organizaciones han visto como han pasado de hablar de la Guerra por el Talento a sufrir las consecuencias de los efectos del conflicto que les llevo a luchar …  […]

  • Miguel Ángel Riesgo Álvarez says:

    Gracias por tu post Andrés. Hace no demasiados años, y especialmente en ciertos sectores, existía un exceso de demanda (negocio) frente a oferta (candidatos), lo que hacía que cualquiera de estos últimos fuera considerado como ‘válido’, y pujar por ese ‘talento’ a golpe de talonario. A día de hoy, y como bien dices, existe un nivel de sobrecualificación y salarios que recogían las expectativas de la época pasada, pero no de ésta. Ahora toca no sólo seleccionar el talento real, sino ofrecerle proyectos motivadores que le retengan y motiven.

    • Andrés Ortega Martínez says:

      Gracias Miguel Angel,
      Considero que hay retos tanto para profesionales como para empresas… las organizaciones tendrán que hilar muy fino…para poder dar salida a esas sobrecualificaciones… pero ya hay excedente de talento disponible en el mercado, el que no han podido retener muchas organizaciones que en sus ajustes durante los últimos años no han tenido excesivos problemas en desprenderse de profesionales realmente cualificados. Ellos son ahora quienes tiene que asumir que su valor se ha relativizado y que el mercado no les ofrecerá proyectos grandilocuentes que den continuidad a su trayectoria profesional, al menos tal y como la habían imaginado… es hora de hacer autocrítica, mirarse al espejo y asumir que se sigue siendo igual de excelente profesional, pero que el mercado valora de forma diferente esa experiencia, ese talento… un profesional en esa situación, esté dentro de una organización, o, en el mercado tratando de hacerse hueco tendrá que realizar esa reflexión.
      Un saludo.

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