Desafío… Desafiar: del “qué-hacer” al “qué-pensar”

foto_enlacuerdafloja1_1La naturaleza del trabajo en la economía del conocimiento ha cambiado. Y es preciso hablar en tiempo pasado,  porque estos cambios ya hace tiempo que han pasado literalmente por encima  del “quehacer” cotidiano de muchos profesionales que desarrollan su actividad a través y desde el conocimiento.

Sin embargo y pese a que resulta sencillo observar en qué medida la naturaleza del trabajo ha cambiado, la mayoría de profesionales apenas han variado un ápice su patrón de comportamientos.

Se han escrito ríos de tinta para explicar los cambios en la naturaleza del trabajo, pero por su habilidad para  – paradójicamente – evidenciar las diferencias entre el trabajo tradicional y el trabajo del conocimiento os recomiendo que leáis el libro de José Miguel Bolivar “Productividad Personal” y en concreto los capítulos 3 y 4 del mismo…

Como bien explica José Miguel, el trabajo tradicional se caracteriza por:

– La tarea a realizar es evidente y también lo es cuando está terminada.

– Es relativamente estable y predecible.

– Es proporcional al tiempo disponible.

Obviamente, si estos son los rasgos que caracterizan el trabajo tradicional, resulta lógico pensar que el trabajo del conocimiento es exactamente lo contrario. En otras palabras, en el trabajo del conocimiento…

– La tarea a realizar no es evidente, y tampoco es evidente cuando está terminada.

– Es absolutamente inestable e impredecible.

– No es proporcional al tiempo disponible. Hay más trabajo que tiempo para llevarlo a cabo.

Estas características son fácilmente perceptibles por cualquier profesional cuya materia prima sea el conocimiento. Como bien explica José Miguel, la primera consecuencia de que el trabajo no sea evidente es que para poder hacerlo, primero hay que definirlo, en otras palabras, definir el trabajo a realizar, es en sí mismo, un trabajo.

La ausencia de evidencia de lo que hay que hacer implica que si el trabajo no resulta evidente es desconocido y esa falta de claridad requiere, como es lógico, que se dedique esfuerzo a evidenciar el trabajo y las tareas que hay que realizar.

Y, finalmente el hecho de que el trabajo no sea evidente implica que no se puede predecir el tiempo que se tardará en realizar; de manera que, si no se sabe de forma concreta que es lo que hay que hacer, es poco probable que se pueda saber cuánto se tardará en hacerlo.

Sin embargo, pese a la lógica aplastante de la características de la naturaleza del trabajo del conocimiento, una abrumadora mayoría de los profesionales se alimentan a diario de tres creencias tremendamente destructivas para su productividad y, por lo tanto, para su generación de valor. Muchos profesionales desarrollan su actividad profesional pensando que el contenido de su trabajo es evidente, qué en la medida en que es evidente no necesitan dedicar tiempo a definir lo que hay que hacer, y que dado que es evidente y definido se puede predecir y planificar. Creencias que a duras penas se apoyarían en datos objetivos pero que siguen echando profundas y peligrosas raíces en muchos profesionales.

Cuando el desafío, es desafiar….

Por definición, la naturaleza del trabajo de aquellos profesionales cuyo foco sean los comportamientos de las personas, su talento y la cultura de la organización (como consecuencia de las dos primeras), también ha cambiado.

Si la capacidad para generar valor de un trabajador del conocimiento depende de su productividad y esta, está íntimamente relacionada con la necesidad de evidenciar y definir su trabajo correctamente parece lógico pensar que el profesional de RR.HH generará valor para su organización, no en la medida en que articule políticas, procesos y procedimientos dirigidos al control y monitorización de “sus” empleados, sino en la medida en que incorpore la disrupción necesaria en dichos procesos y en la cultura organizativa, para que los profesionales de la organización desmonten las creencias que atacan a la línea de flotación de su productividad y, sencillamente, identifiquen el sentido y el propósito que se esconde tras la necesidad de pararse a pensar antes de comenzar a hacer nada…

Por lo tanto, el desafío para cualquier profesional del área de personas en la economía del conocimiento consiste precisamente en invitar a que el resto de profesionales desafíen y cuestionen las creencias relacionadas con la naturaleza de su trabajo, ya que su capacidad de generar valor radica fundamentalmente en su capacidad para definir y evidenciar el trabajo que tienen que realizar, algo fundamental para poder poner foco, recursos y energía en los elementos esenciales de su actividad una vez está definida.

Los profesionales del área de personas tendrán que, precisamente, reflexionar y pensar la manera de reconstruir su propuesta de valor tradicional, relativizando el valor que se esconde tras la definición de políticas y procedimientos repetitivos y automáticos,  los cuales, lejos de desafiar las creencias procedentes de la economía industrial incluso las perpetúan, ya que en la economía del conocimiento la aportación de valor genuina de un profesional reside, en tiempo presente, en su habilidad para cuestionar su “qué-hacer” poniendo en valor su “qué-pensar”…

7 Comments

  • merce says:

    Me parece genial!! lo de “el desafío es desafiar” es la esencia de la innovación!! qué bueno! gracias 🙂

    • Andrés Ortega Martínez says:

      Gracias Merce
      En realidad es solo un desafío, pero de proporciones descomunales, porque la generación de valor que se esconde tras este desafío puede ser la clave para la supervivencia de muchas organizaciones en la actualidad!
      Gracias por difundirlo!

  • José Miguel Bolívar says:

    Me encanta como lo planteas, Andrés. Como muy bien apuntas, a pesar de lo aplastante del tema, las creencias siguen profundamente arraigadas en paradigmas de la Primera Revolución Industrial. Lo mismo ocurre con la parte correspondiente a soluciones, en la que se sigue recomendando «gestión del tiempo», a pesar de que la ciencia cognitiva ha invalidado sus contenidos y actualmente ofrece alternativas probadas que funcionan. Creo que Recursos Humanos tiene un rol clave que jugar en el proceso evolutivo de personas y organizaciones hacia la nueva realidad de trabajo del conocimiento.

    • Andrés Ortega Martínez says:

      Como sabes en ello estamos alguno que otro, en realidad, las organizaciones y muchos de sus profesionales necesitan antes que nada eso, que les ayuden a desmontar sus creencias y efectivamente los profesionales con foco en las personas y en el talento deben jugar un papel fundamental.
      Keep rockin!
      Un abrazo fuerte!

  • Jesús Mari says:

    Me ha gustado el planteamiento de como empezar a enfrentarnos a como definir la tarea a realizar y el tiempo a dedicar (de manera que, si no se sabe de forma concreta que es lo que hay que hacer, es poco probable que se pueda saber cuánto se tardará en hacerlo)
    Hoy en día, siglo XXI se siguen haciendo muchas tareas y funciones, por inercia, o por que alguien, tiempos atrás las incluyo en un perfil de puesto, que nadie luego se atreve a variar. Y planear como hacer las cosas no es agradable.
    Al principio de esta ola de crisis 2007 se escribió mucho sobre cambio y es necesario, ahora que la cosa “parece” que remonta no sé si este cambio se deja un poco o se toma en una medida menor de la esperada. Si bien mi pregunta es ¿ Están preparados las Direcciones, los jefes/as de personas o rrhh a cambiar? Tienen disposición para escuchar ideas de más abajo que gracias a ti y autores/as como tú las personas podemos transmitir. Espero que si, es necesario otro punto de vista organizacional.
    Yo ahora desarrollo mi trabajo en pymes, asesoría laboral y uff hay que pelear mucho para hacer comprender ideas como las que transmites, necesarias pero que mucha gente no ve claramente.
    Gracias por tu post
    Un saludo
    Jesús Mari

  • Pau Hortal says:

    Genial Andres…. El único problema es que ni los profesionales de RRHH ni los que nos dedicamos a la consultoria estamos probablemente preparados para hacer este cambio. En todo caso lo hemos de intentar. Por ahí van los retos del futuro.

  • […] Desafío… Desafiar: del “qué-hacer” al “qué-pensar”, por Andrés Ortega en su blog Sobre Personas y […]

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